martes, 24 de noviembre de 2009

Tolerancia ante las muestras de racismo.

Aprendamos a convivir y a respetar los derechos conjuntos del guatemalteco.

Por Oscar Rivas (elPelon)

Últimamente organizaciones sociales, sindicales y de otras índoles utilizan al pueblo indígena a su favor para obtener beneficios personales y crean un ámbito de desigualdad que a veces es malinterpretado por las personas que acuden a sus manifestaciones.


El 12 de octubre pasado un joven que manifestaba pacíficamente a la altura del paso a desnivel El Caminero, zona 19, fue baleado por otra persona que ya estaba cansado de esperar en su automóvil y decidió atravesarse sin importarle las consecuencias de su arriesgada decisión, al no poder avanzar y tampoco entablar un diálogo sacó su arma y disparó indiscriminadamente contra todas las personas que estaban manifestando.

La manifestación se efectuaba en conmemoración del Día de la Raza y al mismo tiempo se solicitaba al Gobierno que destinara un rubro en el presupuesto 2010 para arrendamiento de tierras que campesinos podrían utilizar para reactivar la golpeada economía familiar guatemalteca.

Es típico de estas protestas que vengan del interior del país cientos de campesinos en autobuses financiados por los sindicatos y organizaciones sociales y que estos sean utilizados como carne de cañón para engrosar las filas de las manifestaciones sin otorgar ninguna clase de seguridad para las personas o asumir alguna responsabilidad por los hechos que éstas efectúen.

Estas manifestaciones hacen crecer el odio de la gente del interior porque viene un día entero a caminar, a gritar consignas alrededor del Congreso, Casa Presidencial y Palacio Nacional y jamás ser escuchados, los únicos que salen como protagonistas son los líderes sindicales quienes aprovechan esto para ganar espacio mediático en los medios de comunicación y también espacio político en la coyuntura nacional.

De la misma forma, la rutina diaria del guatemalteco se ve afectada por estas grandes manifestaciones que, lejos de arreglar un problema, agrandan el odio entre las personas y traen trágicos acontecimientos de los cuales no se aprende nada bueno.

Tenemos que buscar una manera conjunta para dignificar al pueblo guatemalteco y dejar de crear ambitos tensos que puedan alargar más los problemas de racismo que ya tenemos enraizados en la sociedad chapina.

No es justo que nos odiemos entre hermanos cuando somos utilizados por un sistema que goza vernos pelear por la intolerancia y no respetar los derechos del uno y el otro.

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